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El Guardián de los Recuerdos

Un día llenamos el espacio de objetos e instrumentos. En cuanto entraron los/as niños/as propusimos improvisar para ver qué pasaba… ¡y se lanzaron sobre los objetos! Todos/as querían hacer algo pero… no hubo manera de llegar a ningún consenso.  

Por allí estaban los/as músicos/as, que querían hacer música y tocar los instrumentos junto a los/as bailarines/as. Todo, mientras los/as escenógrafos/as movían los objetos haciendo creaciones escultóricas. El escenario del gimnasio estaba lleno y nadie quería ocupar el lugar del público, y eso que lo intentamos en varias ocasioes, a nadie parecía gustarle esa propuesta.

Interrumpimos y comenzamos de nuevo. En la segunda ocasión sí se produjeron algunas interacciones y colaboraciones, pero la sensación grupal resultaba aún algo caótica. Ícaro decidió meterse en el grupo y actuar como una persona con hipernesia, que no soporta la confusión mental que le produce el bombardeo desconectado de recuerdos. Gritaba: ¡Nooo!

Entonces les pedimos sentarnos a reflexionar. Y a través de la conversación el grupo llego a la conclusión de que aquello había sido una representación de, precisamente, la hipernesia, concepto del que se había hablado en otras sesiones; de cómo una persona que no puede recordar nada concreto tiene todo en su cabeza  a la vez.

En otra de las sesiones, dado que Aiala e Ícaro no iban a poder acudir al centro, las tutoras propusieron que cada nivel trabajase por separado intentando crear un argumento, poniéndole música y haciendo una coreografía. Era un proyecto muy ambicioso para hacer en una sesión, pero… ¡lo intentaron!

Hubo 20 minutos para crear el argumento, 20 para hacer la escenografía y 20 para poner la música, aunque finalmente no dio tiempo a esto último y se optó por hacer una puesta en común y compartir la experiencia vivida por cada grupo.

Como resultado, tres propuestas. El grupo decidió tomar algo de cada una de ellas y hacer algo común. Se habló mucho de cómo aprovechar lo que había surgido y de cómo se podía asociar con la memoria y los recuerdos, construyendo analogías, metáforas. Se habló también mucho del agua, y de la idea de cómo el agua que va subiendo podría ser una manera de representar la memoria que se llena o que se vacía en un momento. En definitiva, surgió de manera natural el debate acerca de cómo darle una vuelta a lo creado, hallando maneras de expresión más metafóricas, evitando quedarse en escenificaciones típicas de dramatizaciones de manual.

Dado que el tiempo pasó muy rápido, el grupo decidió que en la reunión de profesores/as del Ciclo se continuaría reflexionando sobre cómo se podía construir una pequeña estructura, que luego los/as niños/as pudieran modificar y trabajar a partir de las ideas debatidas.

 

En la siguiente sesión, Aiala e Ícaro dispusieron en el espacio un hilo a través de cuyo recorrido se recordó lo sucedido el día anterior. Así el grupo recordó las tres escenas que se habían sugerido…: en la primera, dos personas se encontraban. Al parecer se conocían de toda la vida, pero de pronto se descubría que mientras que una estaba muy animada y segura de su vínculo, la otra no recordaba conocerle de nada. Se producía un encuentro-desencuentro entre ambas, hasta que de repente había un gesto, surgía algo que despertaba a la persona que no recordaba, entrando ambas en conexión mutua; entonces surgiría la segunda escena, que era la entrada al mundo de los recuerdos. En ese espacio había un personaje, el Guardián de los Recuerdos, y dentro de ese mundo ocurrían tres historias: la Infancia, la Adolescencia y la Vejez. En cada una de esas historias el Guardián de los Recuerdos tenía un rol distinto. En la Infancia era un creador de recuerdos. En la Adolescencia ayudaba a fijarlos. Y en la Vejez era una especie de Diógenes que no quería deshacerse de ningún recuerdo, aunque todos los perdía porque aparecía Alzheimer; en cuanto a la tercera escena, el grupo dudó mucho sobre cómo hacerla, ¿cuál sería el desenlace final?

 

Sobre esa base consensuada el grupo comenzó a crear: en el Taller de Danza la coreografía, la música en el de Música, y la escenografía, teniendo como base esa trama argumental. Se hizo de manera express, a toda velocidad y simultáneamente para poder, antes de finalizar la sesión, poner en común lo que cada grupo había creado y hablar acerca de ello.

 

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