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Fluyendo... con tiempo

A lo largo del curso, el grupo que conforma el Segundo Ciclo de Primaria es el que más dificultades ha tenido para fluir con el proyecto. Más adelante explicamos por qué decimos esto.

 

Con ellos/as el punto de partida ha sido el siguiente: plantear el Taller de Escenografía, una vez realizada la reflexión sobre la memoria, como un laboratorio de investigación e ideas para, a partir de actividades varias, crear formas plásticas. Una de las propuestas fue la de utilizar botes en los que mezclar colores para asignarles después un valor metafórico haciendo analogías entre los colores y los recuerdos con diferente valor emocional y sentimental. De ahí han surgido el frasco de los malos recuerdos y el de los buenos que, al contrario que el anterior, cuando bebes te hace recordar momentos felices. ¿Otra de las propuestas? Dibujar caras usando un espejo y un papel transparente, un experimento que ha llevado a los/as niños/as a interpretar que los dibujados eran los rostros de las personas olvidadas.

Otra creación que ha tenido mucho éxito ha sido la de una caja llena de pinchos que, según los/as participantes, resultaban ser malos recuerdos, a pesar de lo cual han querido reproducir en forma de gran instalación.

Siendo muy interesantes sus producciones ha ocurrido que este grupo, de una sesión a otra, ha perdido el hilo con facilidad, teniendo la sensación de estar siempre volviendo a empezar. Sus integrantes, en general, han comenzado las sesiones con mucha desgana y rechazo a cualquier cuestión que pretendiera profundizar en algo. Sin embargo, la tónica habitual ha sido que, tras esos primeros instantes, han ido surgiendo pequeñas producciones muy interesantes a las que, eso sí, dar continuidad en la siguiente sesión ha sido complicado. La sensación ha sido que al grupo le ha costado empoderarse del proyecto.

El contrapunto ha llegado en las últimas sesiones, cuando los/as niños/as han sido conscientes de que íbamos  a tener una sesión con los/as demás y teníamos que presentar nuestras propuestas; ahí ha sido cuando han empezado a reaccionar. Así, uniendo todas las historias que habían ido surgiendo les propusimos hacer historietas con dibujos y en este instante, sí, empezaron a implicarse y a coger las riendas del proyecto. Tras la puesta en común con los otros grupos ha sido cuando se han vuelto más constructores/as y empoderados/as.

 

Quizá el Taller de Danza haya sido uno de los más complicados, y es que solo cuando vieron que lo que se había venido haciendo iba a interpretarse sobre un escenario y que se acercaba la fecha de la actuación, se pusieron las pilas. Aún así, previamente, hubo días duros; tanto Aiala como Javi y Marta, responsables de las sesiones, compartimos esta sensación: “Tras una de las jornadas más duras con este grupo, nos tocó trabajar con el otro, y fue una sesión que funcionó muy bien, creamos juntos/as una coreografia de 3 minutos. Decidimos buscar al grupo anterior y pedirles que bajasen un momento al Taller de Danza. Se sentaron para actuar como público… y se quedaron admirados/as, ¡con una cara! Y les dijimos ¿veis lo que se puede conseguir cuando queremos hacer algo juntos/as y se ponen a ello? Los/as que habían sido espectadores/as volvieron a su aula sintiendo que estaban perdiendo el tiempo y que harían el ridículo si es que conseguían llegar a participar en la actuación de la pieza, porque no habían conseguido en todo este tiempo concretar algo coordinado y negociado entre todos/as. Así que en el siguiente taller vinieron con muchas ganas de entregarse y sacar algo adelante. Y, efectivamente, implicados/as consiguieron hacer sus propias coreografías”, nos cuentan.

Desde ese día el grupo ha tomado conciencia del objetivo que se pretende y se ha hecho cargo de su responsabilidad, con ganas de conseguir juntos/as un resultado. Ha sido muy curioso porque precisamente en este Ciclo hay niños/as que ya tienen una formación básica en danza y que bailan muy bien, pero desde el primer día se han tomado el proyecto muy poco en serio y esta siendo a última hora cuando se están haciendo las producciones más maduras. Ahora ya están en camino. En el grupo hay muchas individualidades que pueden hacer las cosas muy bien si deciden hacerlo con seriedad y colaborando con sus compañeros/as. Curiosamente si les preguntas individualmente todos valoran muy bien el Taller de Danza, a pesar de la sensación que hemos tenido a lo largo del proceso. Nos preguntamos si esas reacciones tendrán algo que ver con lo que plantea Gadner cuando dice que los/as niños/as son y actúan como artistas y verdaderos/as creadores/as hasta, aproximadamente, los siete años, momento en el cual empiezan a despreciar sus propias formas de representación, y quieren hacer las cosas con “perfección” de acuerdo a los cánones y las normas estipuladas. Tal vez la libertad y la llamada a la espontaneidad la hayan despreciado por parecerles “algo de pequeños/as”, poco “profesional”. Es curioso porque, incluso al evaluar el Taller, han expresado sentir no haber aprovechado la oportunidad.

En lo que al trabajo musical respecta, el proceso está resultando muy interesante. El grupo ha musicado un bosque (que era una caja con una rama dentro), y un mar, y se han creado interesantes composiciones: algunos/as improvisaban y otros tenían que saber si se trataba del bosque con ranas, de unas ramas, de la noche o del mar, donde se ambientaba sonoramente una playa en la que se oía el zumbido de las olas y las voces de los niños jugando en la arena. Diferentes planos sonoros dentro de cada recinto espacial, todo muy sugerente. También han trabajado la ambientación sonora de espacios diversos como una fábrica o sonidos asociados a diferentes objetos.

 

En cuanto al Taller de Escenografía, han dibujado y abocetado propuestas. El hilo conductor que eligieron en su momento fue el de crear una pieza con diversos espacios: un espacio te conduciría a otro y cada uno de esos espacios sería un recuerdo que evocaría otro recuerdo, al cual podrías acceder a través de una llave que te llevaría a otra puerta. Esta idea la han unido a las experiencias vividas paralelamente en el Taller de Música, y es que concluyeron que esa idea de ambientar sonoramente el bosque se podía aplicar a la instalación en la que estaban trabajando. Así, se ha decidido que el recorrido por los distintos espacios fuera un recorrido circular, dando una idea cíclica de paso y devenir.

¡La semana que viene volvemos con el tercer ciclo!

 

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