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Vuestras voces

Algunas mamás y papás de Trabenco han querido compartir con nosotros/as sus vivencias, ¡gracias a todos/as! Es un placer leeros.

 

Susana Guzmán

¡¡¡Hola!!! Yo soy mamá de una niña de 5 años y otra de 3 que estudian en Trabenco, y he tenido la oportunidad de disfrutar con las dos de esta bonita experiencia. Fue muy emotivo. Todos/as estábamos al principio muy cortados, pero nos supieron ir sacando nuestra libertad, libertad para expresarnos de otra forma que no sean las palabras. Era divertido. Y poder hacerlo junto a mi hija, pasar ese tiempo sólo para nosotras dos, fue genial.

Todos los ejercicios que hicimos fueron muy divertidos, hacían sacar nuestra creatividad, y sobre todo la de nuestros peques. Todo con mucha frescura. Y el resultado final fue muy colorido y precioso.

Gracias por darnos esta oportunidad. 

 

Mariuka Gracia

Para mí ha sido un lujo y un privilegio, poder participar con mi hijo en este espacio con algunas de las  familias de la comunidad educativa y con Colectivo Lisarco.

Nos transmitisteis una sensación de bienestar donde la imaginación, la creatividad y la espontaneidad surgieron y nos envolvieron en un mundo mágico.

Desde el principio vivenciamos, a través de diferentes dinámicas, el perder el miedo, desinhibirnos y liberarnos. Aquí es el cuerpo quien me habla, expresando nuestro ser más profundo.

Creo que necesitamos estos encuentros para escapar de esta vida tan rutinaria, encontrando un tiempo para uno mismo.

Mi gratitud por todo ello, estaremos con vosotros siempre.

María, madre de Rubén de 6º curso.

 

Mercedes Sanz

Dos veces hemos ido al taller de danza que ofrece Colectivo Lisarco y seguiríamos repitiendo, ¡es un disfrute!

Una entra tímida y agarrotada y nos acogen con afecto y suavidad. Jugamos, danzando nos vamos presentando unos/as a otros/as, sin hablar. Intercambiamos miradas, sonrisas, nos damos la mano, algún abrazo, vamos soltando el cuerpo.
Y una experimenta cómo el cuerpo y las emociones van fluyendo. Te expresas y escuchas, y en la comunicación intervienen más sentidos. Se acortan distancias y se bajan las barreras.

Con tu grupo, tratas de comunicar algo danzando. Los/as demás entienden lo que les quieres decir, pero lo enriquecen con otras interpretaciones. De tal forma que el grupo, además de expresarse, con ese feedback, incorpora aspectos interesantes de las otras miradas.

Y yo pienso, "jo, estaría muy bien reproducir esa flexibilidad física, mental y emotiva, de forma cotidiana...".

¡Gracias Lisarco!

Un abrazo danzante,

Adriana y Mercedes, de 6°

 

David Hernando Jiménez

Para mí fue una sorpresa poder disfrutar de la experiencia, habíamos decidido que fuera Nuria quien acompañara a Darío en la actividad, pero la pequeña Daniela estaba con fiebre esos días y decidimos cambiar.

Así que con la alegría de poder  disfrutar de un rato con Darío me preparé para ello.

Pensé que ir en bicicleta podía hacer que la jornada empezara de manera distinta y como hacía tiempo que no la utilizábamos al pequeño seguro que le haría ilusión. Pero como era la primera vez que iba al colegio con la bicicleta apuramos mucho los tiempos y me tocó pedalear fuerte para llegar a tiempo. Así que el calentamiento ya lo llevaba hecho.

Cuando entramos en el gimnasio la actividad no había empezado. Tuvimos un calentamiento propiamente dicho con la bailarina que guiaba la actividad, Aiala, y desde el primer instante pensé que estaba ante una experiencia distinta. 

Empecé observando a mi hijo y vi que él reconocía lo que nos iban haciendo ("Sol, sol, sol", "luna", "luna", "luna") cuando íbamos utilizando cada parte de nuestro cuerpo pecho, espalda... 

Lo siguiente fue lo más alucinante para mí. Habían preparado distintas "composiciones" donde teníamos que experimentar y participar, pero lo que más me impresionó es que cada una iba introducida por uno de los bailarines, Javi, Marcos y Marta. La capacidad de expresión artística y lingüística que utilizaron los tres me demostró la valía de este proyecto y me emocionó.

Nosotros participamos en la "creación" de una pieza con otras familias. Entramos con nervios pero el ambiente creado hizo que todos/as diéramos más de lo que esperábamos de nosotros/as mismos/as, lo digo por mí y por las opiniones que oí al final de la sesión y que me comentaron las otras madres y padres.

Y no solo disfruté haciendo, disfruté aún más viendo. Escuchando y viendo lo que los demás ofrecían y expresaban.

Al final participamos todos en la última pieza: un lienzo en blanco donde exponer tu "arte". Para mí fue el mejor momento, dejándome llevar y "escribiendo" lo que mis sentimientos querían decir, que no era otra cosa que “Gracias Lisarco, por compartir con nosotros/as vuestro arte y vuestro proyecto. Un abrazo”.

 

Noelia Sánchez Berilio

Las expectativas eran ya altas. Varias familias me habían comentado su experiencia en los talleres de danza en familia. Nada más abrir la puerta del gimnasio se quedan atrás los agobios de no llegar a la hora programada, las preocupaciones y también la vergüenza. El gimnasio de Trabenco, escenario donde unas veces se tejen decisiones, otras tantas se aplauden actuaciones, hoy luce especial para bailar: una red negra en una esquina, una maraña en el techo, unas “piedras” que cuelgan.

Hace frío, pero el ambiente es cálido: rostros conocidos, besos, abrazos y sonrisas. Y poco a poco deja de sentirse el frío. A las criaturas se las ve desenvueltas: llevan ya un trimestre “calentando” y se percibe la conexión creada con el colectivo: un abrazo, una broma, espontaneidad, participación...

Cuando llega el momento de la danza hacia el centro del círculo para recibir el agua, disfruto con cada una de las danzas individuales que se van dando, y llegado mi momento simplemente me dejo llevar por la música y me divierto.

Más adelante, siento que aunque estoy con los ojos cerrados, tengo confianza en las personas que me están sosteniendo por las manos. No siento miedo, porque siento que me amarran y que amarro. Y no sólo me dejo llevar, sino que además, contribuyo para que podamos completar la actividad. Confío en ti, confío en el siguiente, confío en el grupo... ¡¡¡Y lo conseguimos!!!

Estar atenta a los movimientos y mandatos de cada una de las muchas individualidades y funcionar como grupo se convierte en una tarea agotadora y de mucho compromiso. La mayoría de los sentidos tienen que estar en alerta: los ojos, el oído y el tacto. Pero a la vez es una actividad divertida, atrayente (en ocasiones somos imanes y nos sentimos atraídos/as hacia determinadas personas), rompedora (con los ritmos), calmada y por supuesto celebrada (la foto o momento congelación). Siento en esta actividad un reflejo de nuestro ser colectivo.

¡Qué disfrute las danzas que nos regalan Javier y Marcos! ¡Cuánta expresividad transmiten sus movimientos! Una auténtica delicia.

Salimos mi hija mayor y yo del gimnasio con una sonrisa en la cara, con ganas de más rato de danza. Personalmente, me siento todo ese día llena de energía, alegre y con fuerza. Salgo del gimnasio con la sensación de que la danza en familia puede generar más lazos entre las personas, más comunidad y por lo tanto ser instrumento de transformación (individual y colectivo). Así que no me queda otra que considerar cuánta riqueza está aportando (y aportará) la danza a las criaturas durante todo este curso con Colectivo Lisarco.

Considero que esas instalaciones artísticas, a modo de redes, que han ido apareciendo desde el inicio del curso, con lanas en los árboles, con pajitas en el techo, con trapillo en las pirámides de madera, con hojas... son metáforas de las redes invisibles que genera la danza.

Por cierto, la vivencia superó con creces a las expectativas. Gracias Aiala, Icaro, Javier y Marcos.

 

 

 

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