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Acelerando … ¡creatividad!

Lo vivido construye nuestra subjetividad siempre en metamorfosis, siempre inacabada. Nos identificamos sucesivamente con versiones de nosotros/as mismos/as que nos contamos o contamos a otros/as. Vivencias, emociones, sentimientos, experiencias, percepciones van quedando en nuestra memoria, y a veces nuevos acontecimientos provocan la evocación, el recuerdo. En otras ocasiones, somos nosotros/as mismos/as quienes las rescatamos, trayéndolas de nuevo a nuestro corazón.

 

Marga Iñiguez es consultora internacional en creatividad. Dice así:

 

“Estamos en nuestro cuerpo y desde lo que somos, somos “pantalla de radar, caleidoscopio y río” (todo lo registro, me doy cuenta, mirada amplia y llena de perspectivas; en permanente fluidez sin importar las sequías, y en atención profunda pasamos transitando por los “territorios” del desaprender, la incertidumbre, los errores y las transformaciones”.

 

En el CEIP Trabenco de Leganés están en marcha los talleres; la comunidad va configurando y cocreando esta pieza inacabada que tiene por tema la memoria.

 

En esta co-creación, como sabéis, participamos todos/as, personas adultas junto a niñas y niños. Sabemos que ellos/as tienen la creatividad a flor de piel, pero ¿seremos capaces madres, padres, profesorado y colaboradores/as, de dejarnos en libertad para crear? Queremos, juntos/as,  atravesar esos territorios de los que habla Marga Iñiguez, pero ¿sabremos hacerlo? A continuación compartimos con vosotros/as algunas de las reflexiones que esta experta en creatividad ha compartido en sus talleres.

 

EL DESAPRENDER

 

Desaprendamos y desprendámonos de todo lo que se ha quedado obsoleto, oxidado de los conceptos caducados (hay ideas que también caducan, como las latas de tomate), de los reglamentos tácitos que nos encorsetan, de los paradigmas cerrados, de las creencias limitadoras, de lo que nos impide avanzar y levantar el vuelo, de las actitudes mediocres, de hábitos repetitivos inútiles, de ideas compradas bajo efectos de seducción y sedación, de amueblamientos mentales restrictivos, de lo artificioso.

 

Para crear necesitamos espacios internos para dar cabida a lo nuevo, para la holgura, para la expansión: el arte es un sucedáneo de la vida en expansión. Defequemos lo viejo, destaponemos lo espeso, desatemos enredos y nudos, desenganchemos anclas. Démonos aire y oxígeno, donde los saberes y las percepciones se muevan en oleadas sutiles o fuertes, en espacio suficiente para ir conformando unas orillas genuinas, flexibles, y ¿por qué no?, infinitas.

Evaporemos los ayeres.

 

LA INCERTIDUMBRE

 

¿Qué hay de cierto? ¿Qué es lo estático? ¿Qué es la permanencia? ¿De certeza a certeza o la certeza de la duda? ¿Quién tiene la razón? ¿Quién tiene la verdad? ¿Acaso las verdades son rompecabezas a los que les faltan piezas o éstas se pueden combinar de otras maneras?

¿Nuestra visión fragmentada nos permite ver a la vez todo el holograma que es la existencia? ¿Lo que pisamos es sólido, quieto o depende? ¿Quizás otra mirada altera la realidad o… las realidades alteran las miradas?

 

LOS ERRORES 

 

Acertar, equivocarse. ¿Dónde está la perfección? El error en la vida, en las ciencias, en las artes nos lleva a discernimientos. Es la llave que abre otras visiones. Es la rampa de lanzamiento a otros encuentros.

En la observación sin juzgar, sin punición. El error amplía otras combinaciones, otros perfiles. Ayuda a ver del otro lado.

En las culturas sabias, el artista, el hacedor, comete conscientemente un error. Esto nos hace humanos. La belleza del “mamífero humano” es su vulnerabilidad. Ahí está la fuerza. ¿Acaso el éxito y el fracaso no son la misma impostura?

Se quebró el sol y me cuajé de estrellas.”

 

LAS TRANSFORMACIONES 

 

“Todo se mueve y cambia —> arriba y abajo —> lo que es ahora no fue ayer ni luego —> lo sólido es líquido —> y aire —> y sólido —> el color es sonido —> el sonido huele —> el olor es color —> el color es materia —> la materia son fractales —> los fractales se hacen volúmenes —> el volumen es espacio —> el espacio es tiempo —> el tiempo es secuencia y todo —> el todo son matices y nada —> los matices —> ternura —> acto creativo por excelencia.

Me traslado y cambio —> cambio, porque me traslado —> mudanzas en direcciones múltiples.

Somos la resultante de lo que aquí y allá ocurre —> de lo que pienso y me piensan —> mi cambio incide en otros cambios —> nuestro aleteo aroma en tierras lejanas —> lo que de allí viene me renace.

 

Facilitar, permitir, promover la creatividad es un DERECHO y una URGENCIA.

Es urgente crear situaciones, enfoques y acciones que favorezcan la anticipación y la resolución creativa ante los problemas mundiales de los pueblos. Es urgente para que la “globalización” no engrisezca por igual los corazones y aplane las mentes en serie.

Creatividad para invertir las realidades. ¡Generalicemos la riqueza en lugar de la pobreza! ¡Lucidez a cambio de ignorancia!

 

Además del derecho a la nutrición, seguridad, pertenencia y otros, debería existir el DERECHO a desplegar todo nuestro potencial. El hacer, sentir y pensar singular como personas y como pueblos.

 

Si la creatividad no nos ayuda a todos a ser más felices y más plenos… ¿Para qué?

Si no sirve para dar soluciones válidas sin generar problemas nuevos a las personas, a los pueblos, a los países y al planeta…

 ¿Tiene Trabenco memoria?

 

Las niñas y niños del Primer Ciclo nos dijeron que sí, pero ¿qué nos puedes decir tú? Ya sabéis que este blog está abierto a toda persona que quiera participar en él. Os animamos a formar parte de esta relatoría y compartir vuestros relatos.

 

Inma López Ayala forma parte de la comunidad de Trabenco, es una de las madres que forma parte de ella. Compartimos aquí un relato suyo escrito algunos meses atrás. Esperamos sirva de inspiración para relatos venideros.

 

En los años 70 del pasado siglo, generalísimo presente, alguien soñó en un barrio con aceras, con hogares dignos, con bibliotecas, con teatros, con centros de salud… 

 

Alguien soñó… 

 

Sucedió entonces que ese alguien compartió su sueño con los/as vecinos/as y se encontró con que su sueño resultó ser el sueño de todos/as. Del sueño pasaron a la idea, de la idea a la reflexión, de esta al debate y del debate al proyecto.

 

Entonces nació Trabenco -TRABajadores EN COmunidad- con el propósito de hacer de la vida del barrio una vida en comunidad.

 

Lo primero siempre es un techo bajo el cual guarecerse y así fue como esas gentes formaron una cooperativa. De Vallecas vinieron a Leganés donde compraron un solar, construyeron las viviendas reservando espacios para el recreo, para la biblioteca de barrio y para el colegio. Había que buscar profesores/as como la copa de un pino dispuestos a dejarse la piel en la educación de los/as niños/as de un barrio del extrarradio. Las familas los buscaron, se personaron cuantas veces fue menester en los despachos del Ministerio para conseguir que este los contratara. Y sí, el Ministerio los/as contrató, ¿estaban locos/as los/as del Ministerio? No lo creo. Simplemente, érase que se era que Zarzaquemada era un barrio con muchos/as chiquillos/as y muy pocos coles. El Ministerio necesitaba de sus sótanos, adecentados a la salida del trabajo, para responder a la demanda educativa del barrio.

 

Así es como Trabenco se materializó en forma de Colegio Público, profesores/as por cuenta del Ministerio, elegidos por las familias, que impartían su sapiencia y buen hacer en los sótanos. Ni completamente normativizado ni del todo clandestino, solo tolerado e inspeccionado con asiduidad.

 

Allá por 1984, el ojo del joven Sauron se posó en aquellos sótanos. “Concertados os quiero”, les dijo. Como cebo, un flamante edificio diseñado a placer por sus ocupantes. Más las familias le respondieron con un rotundo “NO QUIERO, NI LO SUEÑES, nuestros/as hijos/as se educarán en ese edificio que por derecho les corresponde, el cual no será más que asilo de escuela pública, laica, participativa y solidaria”. Mas el ojo de Sauron nunca duerme. Algunos años más ladino -corría el segundo lustro de un nuevo siglo-, volvió al ataque. Y Trabenco entero, con la misma contundencia y gallardía con la que antaño le hablaran las familias, le repitió: “NO QUIERO. NI LO SUEÑES. Somos escuela pública, laica, participativa y solidaria y así seguiremos. Da igual cuantas veces lo intentes, siempre hallarás la misma respuesta”.

 

A lo largo y ancho de estos 45 años de andadura a Trabenco le han sucedido muchos cambios. Sus asambleas han podido ser más populosas o menos, sus profesores/as llamarse Federico o Lola, Ana o Manuel, Fernando o Amaia, Raquel o David, Carlos o María, habrá podido tener unas u otras comisiones, un San Juan o una Noche Mágica, la Semana de la Literatura o del Teatro o el Carnaval, un Intercambio o un Viaje de Fin de Etapa, un taller de expresión corporal o de mobiliario urbano, esto o aquello, qué más da. Ninguno de estos cambios ha hecho de Trabenco algo que vaciara sus siglas de contenido.

 

Trabenco es quién fue. El sueño que le diera vida, vivo sigue.

Es un patio alborotado, es un niño que se cae, es otra mamá que le ayuda a levantarse.
Es una niña que sueña con unicornios, o con piratas, o con peces de colores, o con una caracola.


Es una maestra que se sienta con sus niños/as y con sus mamás a transformar una bolsa de basura en la falda de una Menina, un papel de cartulina en las mangas del jubón de don José, una caja de cartón en Saturno o en guitarra eléctrica.
Es ver a veinte niños/as sentados/as en el suelo mirando ensimismados/as Las Meninas de Velázquez, o deambulando en pequeños grupos por las casetas de la Feria del Libro, mientras indagan si el contenido de los libros que en ellas se muestra es de su interés.
Es ver a un papá montando las estanterías de un aula, o a una mamá sentada en la alfombra de ese aula contando a niñas y niños cómo es África.
Es ver un gimnasio abarrotado de profes y familias dispuestos en círculo y escucharles proponer, debatir, contraponer, evaluar, reñir y acordar.
Es ver a un par de mamás y de papás convertir en pétrea gruta la sala de profesores/as.
Una noche mágica es ver a un profe escondido tras el arce del porche, o a un padre bajo la luz de las estrellas conduciendo a seis u ocho chavales al lugar en donde se hacen las runas.
Un día cualquiera es ver a un poeta hablando con los/as niños/as, respondiendo a sus interrogantes y dedicándoles una cariñosa dedicatoria.
Trabenco es pensar y es explorar.


Es reflexión y es acción.
Es emoción y es pensamiento.
Es alegría y es bruma.
Es bullicio y es sosiego.
Es contienda y es calma.
Es lo extraordinario y es lo cotidiano.
Es bizarría y es mirada enamorada.
Es el sonido de una gaita bajo las estrellas, es la danza unísona de grandes y chicos, es un beso bajo el muérdago.

Trabenco es por sobre todo, la sonrisa de un/a niño/a.

Porque bajo tu cielo aprendí y desaprendí, porque bajo él lloré y reí, porque tu entrega fue mi entrega, porque tu llamada nunca me deja indiferente, por todo ello y por más, es que escribo estas líneas. A ti, a Trabenco, con todo el cariño del mundo y con todo mi corazón, en una primavera cualquiera de un abril cualquiera de un 2017.