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¿CÓMO HACER REALIDAD LOS SUEÑOS?

November 3, 2017

Haz de la danza

Un movimiento de amor,

Un movimiento de justicia,

La luz de la verdad

 

Lemi Ponifasio

(Coreógrafo y director de escena)

 

 

Un proyecto artístico está cargado de deseo, propósito, emociones, sueños y planes. Si ese proyecto nace del deseo de hacer algo con niños/as o para ellos/as, seguramente estará rebosando ternura y calidez y pondrás una especial delicadeza ideando lo que les vas a ofrecer, visualizando escenas felices. Hasta que se enciende la bombilla y volcamos fuera lo que hemos incubado dentro pasamos por momentos de evocación, repaso de otros logros, recuento de deseos, se te escapa todo, te quedas en  blanco, altibajos del estado de ánimo, bombardeo de ideas, esfuerzos para alcanzar síntesis viables, ajustar presupuestos, calcular fortalezas y debilidades, prever riesgos … Se lo cuentas a tus compañeros. ¿Qué os parece si …?

 

Del magín sacamos las más bellas imágenes y  el mundo semiótico interior se puebla de mágicos personajes bailando maravillosamente bien una danza creada con la delicada colaboración de todas y todos. Después vienen de nuevo los nervios, dudas, temores, la ansiedad, la incertidumbre, ¿con qué?¿ dónde encontraremos recursos económicos para poder sacarlo adelante?. Se aguza el ingenio buscando posible financiación, elaborando el proyecto y redactándolo para que se ajuste a las bases y , de nuevo la ansiedad, esperando, finalmente, conocer el dictamen del tribunal.

 

Alborozo y saltos de alegría cuando resultáis adjudicatarios. Pasa por tu interior una película a tal velocidad que te transciende, y en la que todo parece realizado, posible, concretado con plenitud. Mil llamadas comunicando a todos la buena nueva. Y conforme lo cuentas empiezas a ver que es verdad, que es posible, se terminó la incertidumbre y te inunda un sentimiento intenso de exaltación del ánimo que se escapa y multiplica la felicidad cada vez que lo hablas,  te pones de acuerdo con las y los compañeros, preparas los materiales o concretas la programación. El entusiasmo te acompaña. Te sientes divina.

 

Pero el proceso creativo no es tan idílico nunca como cuando lo sueñas y esa exaltación no te acompaña a lo largo del proceso. Sube, baja y desaparece. Es duro comenzar, no nos sentimos a gusto con lo primero que producimos, somos altamente autocríticos y castradores con nosotros mismos. Hacer algo con otros, además, requiere de muchos reajustes, de encuentros y desencuentros. Todo creador o creadora atraviesa el desierto, el desaliento, la aridez, la angustia de no encontrar el camino para llegar al paraíso que le dictó su ideación. Pasa por momentos en los que se pregunta por qué se metió en ese charco y desea salir corriendo. Exige mucha autodisciplina, persistencia, esperar contra toda esperanza, confiar”.

 

Si un artista o grupo de artistas pretende llevar a cabo unas prácticas artísticas colaborativas en el seno de una comunidad educativa,  a la calentura propia del inicio de un proceso creativo nuevo se une la destemplanza que produce ser un forastero en un territorio propio de una comunidad a la que no perteneces.

 

Una comunidad educativa incluye al grupo de madres y padres, al de niños y niñas y al formado por el profesorado del centro y el personal no docente. Además la comunidad se incardinan dentro del sistema educativo nacional y del servicio de educación municipal, en un entorno geográfico y social determinado. Los y las artistas externos al centro para hacer realidad su sueño tienen que entrar de lleno en una red de interrelaciones personales con los miembros de esos estamentos: familias, alumnado, profesorado, municipalidad, barrio.

 

Cuando eligieron hacer esa propuesta para llevarla a cabo colaborativamente lo cargaron de valores e ideales, lo soñaron como posible, perfecto, justo, imaginando que algo tan precioso tendría que discurrir sin conflictos y en armonía. Pero Galeano, con su sabiduría y experiencia ya nos advirtió a todas y todos: "La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ... ¿Entonces para que sirve la utopía? Para caminar.”

 

Y no todos los caminos llevan a Roma, ni todos los caminantes nos dirigimos allí. Pasó el verano, iniciaron los encuentros con la Dirección del centro, el equipo directivo y el educativo, con algunos representantes de la Junta, se estudiaron el Proyecto Educativo del Colegio Público Trabenco, se entrevistaron con técnicos del Ayuntamiento. Nuevos Creadores es un proyecto muy ambicioso que requiere de la confluencia comprometida de todas y de todos en co-crear una pieza de danza que se exhibirá ante el público en el corto plazo de siete meses, no es de extrañar que en los primeros pasos por el territorio de la comunidad educativa se sientan muy embarazados, y que sabiendo de antemano que esa pretendida creación colectiva será un parto prematuro, quieran aminorar los riesgos y contar desde el primer momento con todos los integrantes y los recursos. Pero los procesos creativos requieren tiempo, autodisciplina, persistencia, no permitir que te anegue en tu interior la frustración o el desaliento, aprender a resolver en comunidad los conflictos, no negándolos, no evitándolos, poniéndolos sobre la mesa.

 

De momento, en mi papel de relatora, estoy centrando mi observación en el Colectivo de artistas y en el de niñas y niños, fundamentalmente, porque el mayor número de interacciones sociales se están produciendo entre ambos.

 

"El arte no es una cosa, sino un camino"

 

Elbert Hubbard

1856-1915

 

 

El engranaje del Colectivo y la Comunidad: acogida y primeros pasos

 

Para llegar a hacer algo juntos necesitan crear sentimientos de estima, vinculación, gestionar emociones, emplear la empatía, mucha asertividad. ¿Cómo crear situaciones en las que se produzca sorpresa, asombro? ¿cómo en hora y media van a poder surgir lazos de mutua admiración, complicidad y confianza entre unos y otros? De momento, se miran con curiosidad.

 

En una práctica artística colaborativa, en el seno de una comunidad establecida,  al inicio,  hay dos colectivos que apenas se conocen. El educativo: madres, padres, profesoras y profesores, alumnas y alumnos. Y el artístico, de momento: bailarinas y bailarines, escenógrafo y relatora, los músicos se van a incorporar más tarde. Un acuerdo previo: comprometerse, durante un  curso escolar, a crear juntos una pieza de danza que se exhibirá en el Coliseo Carlos III, colaborando en horizontalidad, sinergia y sinéctica. Sé, por otras ocasiones, que la tarea común, en la medida en que se impliquen ambos, terminará creando entre ellos vínculos estrechos si consiguen generar resultados satisfactorios para los participantes y disfrutar juntos del logro. Incierto será el resultado si no ponen en juego sus capacidades obrando con inteligencia, habilidad, libre y amorosamente.

 

Las interrelaciones entre comunidades humanas hasta llegar al encuentro no son simples. Máxime en sociedades individualistas como la nuestra. Dos subjetividades colectivas distintas, probablemente con ciertas afinidades, pero estamos al principio de un curso escolar. Y, ambos colectivos, entregados a poner en marcha dos proyectos distintos, el del cole y el artístico, con tiempos muy ajustados. Las personas del cole tienen prioridades inmediatas a las que responder. Para el grupo de artistas, Nuevos Creadores es el quehacer prioritario. La comunidad a quien pertenece ese territorio, se abre para acoger al otro colectivo, les cede entrada al terreno. Pero no puede ocuparse de acompañarles. Les ofrece lo imprescindible para que mientras ellos están ocupados en sus arduas tareas de inicio escolar, puedan los forasteros moverse con libertad y autoorganizarse.

 

 

El colectivo de artistas hizo la propuesta al centro y ha comenzado su andadura actuando e interviniendo directamente con las niñas y niños desde el 1 de octubre. Entra en un espacio desconocido, necesita orientarse, conocer los cauces de participación, comunicación e información que adopta esa comunidad educativa y servirse de ellos. Por su parte la comunidad educativa tiene que abrir un espacio para ellos, reajustar horarios, espacios, organizar comisiones implicadas en el proyecto. Los artistas han diseñado el proyecto y junto al equipo educativo y equipo directivo lo han presentado. El centro lo ha estudiado y aprobado, pero la comunidad necesita tiempo para entrar en acción y los artistas inician la andadura tratando de dar a conocer las posibilidades que ofrece “Nuevos Creadores” de educarnos todos educando desde el arte y para el arte de vivir, tratando de utilizar la metodología que ellos como compañía de danza utilizan para hacer creaciones colectivas, sin dirección. Son momentos de cierta contradicción porque al establecer los primeros contactos con niñas y niños tienen que llevar “la dirección” del taller, hacer las propuestas, dar a conocer el proyecto, etc. Y, niñas y niños, necesitan entender de qué va esta actividad, y qué se espera de ellos.

 

"En el arte como en el amor la ternura es lo que da la fuerza"

Oscar Wilde (1854-1900).

 

 

La coordinación con las familias

 

Durante el mes de octubre madres y padres se han venido organizando para cumplir sus funciones dentro del centro y hasta la última semana no se han incorporado activamente al proyecto. El último sábado de octubre han tenido lugar dos talleres. Uno con las niñas y niños de tres años y sus familiares. El otro con niñas, niños y familia de 4 años. En el centro la organización de talleres funciona con agrupamientos en torno a los 12 o 15 alumnos porque cuentan con la activa participación de las familias, tutoras y tutores, especialistas, profesorado de apoyo, estudiantes en prácticas. Pero hasta que no se incorporen a Nuevos Creadores unos y otros, vayan estableciendo cauces prácticos y directos de comunicación, no se puede contar con personas adultas activas, salvo uno o dos tutoras y la profesora de educación física. Así que los grupos a lo largo de dos semanas han sido de 50 alumnas y alumnos de dos niveles. La primera semana de noviembre tendrá lugar la primera reunión de coordinación con comisiones de madres y padres, se pondrá en marcha un grupo google con el profesorado para intercambiar propuestas, modos de intervenir, valoración de lo que va sucediendo … y cambiará la organización grupal y todo será más participado y participante.

 

La coordinación con el equipo educativo

 

Sin organizar conjuntamente la participación de las familias, las primeras sesiones han recaído sobre las tutoras, apoyando a las niñas y niños (muy curiosos, expectantes y activos pero desorientados), y apoyando al Colectivo a nivel de organización grupal y apoyo a las niñas y niños con necesidades educativas especiales. Las tutoras y el tutor han venido llevando a cabo un trabajo previo y posterior a cada sesión, en tutoría, para facilitar la comprensión infantil y ajustar comportamientos. Las sesiones de danza han corrido a cargo de Aiala, apoyada en ciertos momentos por los otros bailarines. Ícaro va iniciando experiencias plásticas colectivas y escenografías improvisadas al servicio de las sesiones de danza. Las propuestas suelen converger y ambos participan activamente en los diálogos colectivos, también las tutoras y el tutor facilitando la participación de las niñas y niños.

 

Observo al profesorado participante abierto y con ganas pero sin saber claramente cuál es su papel. En el mes de septiembre se reunieron con el Colectivo Lisarco y participaron activamente en un taller para conocer directamente la metodología que se iba a emplear, plantear sus dudas, e iniciar el contacto y conocimiento de unos y otros. Necesitan tiempo para asimilarlo. Y el equipo de artistas y el de educadores, me parece a mi, desde mi lugar en la sombra, tendrían que sentarse próximamente, para intercambiar sensaciones y puntos de vista y aunar esfuerzos y tareas.

 

Las relaciones Colectivo-equipo educativo han sido muy cordiales y fluidas, en general. Se identifican corporalmente, se reconocen y hablan con naturalidad pero no conocen todos y todas el nombre de todos los demás, ni ha habido ocasión de charlar informalmente con cada uno/a. Por parte de dirección, jefa de estudios, tutoras y tutor han facilitado mucho el desarrollo de las sesiones y la comunicación. La comunicación con la profesora de Educación Física está siendo la más cotidiana, ya que asiste a todas las sesiones.

 

 

Con el Colectivo Lisarco colabora Teklak. Con muchísima eficiencia, Irene, está facilitando cauces de información y comunicación entre ambos colectivos. Se ha puesto en marcha el Boletín, el Blog, y la coordinación con la Comisión de Comunicación audiovisual del centro. Cultumetría será la empresa encargada de medir el impacto social de este proyecto. También ha tenido sus contactos previos con C. Lisarco y Teklak, con la relatora y con la Fundación Daniel y Nina Carasso. Y ha ido consensuando los indicadores a tener en cuenta para llevar a cabo la medición del impacto social que tendrá esta experiencia.

 

¿Desde dónde valora esta relatoría lo que observa? Algo tan sencillo y cotidiano como organizar un taller dentro de un centro educativo es un experimento social para probar una hipótesis: si convivimos y colaboramos juntos desde el corazón, conectando, saltándonos las barreras de las etiquetas (capacitados, discapacitados, profes, familias, artistas, de fuera y de dentro, etc) y funciones sociales impuestas por “prejuicios”, y colaboramos, aunamos, nos unimos, creamos otra forma de ser “nosotros” sin exclusiones, construimos ya un “mundo nuevo”.

 

Las relaciones personales

 

En el Colegio Público Trabenco el clima de convivencia es cálido y distendido. Resulta muy sencillo hablar sobre las vivencias y experiencias que tienen lugar. La dificultad está en la masificación que se produce en las sesiones de taller y los largos tiempos de espera que han de soportar las criaturas para dejar un tiempo de autoexpresión a cada uno. No se detectan conflictos entre iguales y la comunicación e interacción adultos/as-niños/as es muy fluida, natural y espontánea.

 

Ícaro se dirige con mucha serenidad y ternura al grupo, explicando su propia experiencia y como ha ido aprendiendo. Aiala les plantea preguntas abiertas y anima a la participación de todos y, a veces, utiliza el lenguaje de signos para transcribir a lenguaje de gestos lo que otros están diciendo. Las niñas y niños, en general, son muy directos, expresivos y con iniciativa, y están acostumbrados a hablar en grupo acerca de lo que está sucediendo, cómo se sienten o lo que opinan. Javier es el bailarín más decidido a la hora de movilizar al grupo. Marcos se mantiene tímido y cercano, muy observador, muy contento y comunicativo con algunas personas determinadas que le dan más confianza. Marta intenta poner en práctica todo lo que trae preparado en su cuaderno, pero no le da tiempo a realizar tantas propuestas interesantes como le gustaría hacer. Para los tres las situaciones todavía resultan excesivamente caóticas. Javier es el que más experiencia tiene porque ya ha trabajado con otros colectivos infantiles. Marcos adora a los menores de tres años pero le aturde mucho la movilidad de los grupos muy numerosos y el ruido que conlleva.

 

 

A la salida el patio está lleno de familiares. Algunos se acercan y agradecen a los miembros del colectivo su presencia en el centro. Un padre me emocionó, se dirigió a los bailarines y les dio calurosamente las gracias por la oportunidad que le estaban dando a su hijo de trabajar junto a ellos y les comunicó que su hijo le había contado que bailaban como profesionales. Yo intervine. “Claro, es que no son “como”, son profesionales”. Muchos expresan su contento por poder hacer este año un proyecto como este. Con frecuencia otros expresan su impaciencia por empezar y participar. Algunas niñas cuando nos ven atravesar el patio vienen corriendo y abrazan a alguno de nosotros para despedirse.

 

 

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